Chihuahua y sus platillos

India TarahumaraAllí donde la Sierra Madre Occidental se torna más agreste y accidentada viven los tarahumaras, que se llaman a sí mismos rarámuri. El origen de los tarahumaras es nómada, vienen de un grupo que se dispersó de uno más grande y que atravesó la gran sierra hasta llegar a Chihuahua.

En la capital del estado, una ciudad que ha conocido tanto la intromisión extranjera como el patriotismo acendrado de sus habitantes, hay un gran número de restaurantes en los que se puede paladear desde la famosa carne asada a las brasas en sus diferentes cortes, el caldillo típico del estado, hasta los más refinados platillos de la cocina internacional, sin faltar las tortillas de harina.

Haciendo un recorrido gastronómico por el estado, que debería de ser, por supuesto, por tren podríamos llegar a la ciudad de Majalca, ahora un parque nacional, donde para el frío, lo mejor sería tomar una copa de sotol y un platillo de machaca con venado.

En otra población, Villa Ahumada, inmortalizada en el Corrido de Chihuahua son famosos los deliciosos asaderos, quesos muy parecidos al de Oaxaca de sabor inigualable por su elaboración casera.

Los platillos que se pueden degustar por todo este recorrido varían. Los juarenses, por ejemplo, se enorgullecen de su comida tradicional que es sencilla pero muy sabrosa: platos representativo son el cocido de res con verduras, los tamales norteños, apenas del grueso de un dedo, preparados con carne de res y chile ancho seco y el queso menonita.

En Nuevo Casas Grandes, es famosa la industria lechera, así que un chocolate caliente con semitas uuntadas de mantequilla se impone al visitarla. En Ciudad Cuauhtémoc, los campos de trigo y avena compiten con las manzanas, orgullo y patrimonio de sus habitantes. Si cenáramos ahí podríamos pedir Empanadas de Santa Rita, hechas de harina de trigo y rellenas de picadillo aderezado con pasas, nueces y comino, fritas y aderezadas con azúcar, y de postre, por supuesto, compota de perón, primo hermano norteño de las manzanas verdes.

También, típicos de Chuhuahua, son los ates de membrillo y de durazno; la calabaza hidratada con miel de piloncillo, anís y canela.

Entre Camargo y Delicias hay un importante corredor agrícola con inmensos plantíos de maíz, cacahuate, soya, alfalfa, avena y chile (de la variedad que le llaman California, muy parecido al poblano). Cerca, está la presa Francisco I. Madero donde, junto al lago que forma el embalse hay un restaurante sencillo y acogedor, estando ahí, lo mejor es pedir un plato de chacales (maíz seco quebrado, guisado con chile ancho), que se aderezan con mucho orégano y se comen con gorditas de frijol. En Delicias son famosas las conservas de fruta y en Parral, las rayadas (pan de agua), el chile con queso y las sopaipillas: panecillos triangulares servidos con miel de piloncillo, anís, canela y cáscara de naranja.

Chihuahua ofrece, pues, un mosaico gastronómico que ofrece novedad y delicia a todo aquel que guste de los placeres de la comida.