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GENERAL PORFIRIO DIAZ MORY
(1830-1915)
Nació el 15 de septiembre de 1830, en Oaxaca; fue hijo de José
Faustino Díaz y Petrona Mory, estudió leyes en el Instituto de Ciencias y
Artes del Estado, donde hizo amistad con Benito Juárez, director del Instituto;
trabajó como bibliotecario, aprendió los oficios de carpintero y zapatero.
Durante la dictadura de Santa Anna (1854) participó en las guerrillas
de Ayutla y al triunfo de la revolución; fue nombrado jefe político
del Distrito de Ixtán, donde organizó la Guardia Nacional. Ingresó
al ejército, como capitán de granaderos, libró muchas batallas contra
los conservadores y el ejército francés invasor; por lo que fue ascendido
a coronel y luego a general de brigada (1861). Fue diputado al Congreso de
la Unión por el Distrito Oaxqueño de Ocotlán y gobernador de su estado. Fue
electo Presidente por primera vez en mayo de 1877, en 1880 entrego el poder
a Manuel González; volviendo a tomar de 1884-1888, restituyó la Constitución
y su texto original donde no mencionó nada acerca de la reelección. Se quedo
en la Presidencia 26 años, hasta la Revolución encabezada por Francisco I.
Madero. El 31 de mayo de 1911 salió del país con su familia muriendo en París,
Francia el 2 de julio de 1915.
En otra estampa estudiamos, el general Díaz como soldado. Aquí
lo estudiamos como estadista. Dimitió y se expatrió voluntariamente para evitar
derramamientos de sangre. Su obra fue fecunda: estableció escuelas e institutos;
se estableció el primer ferrocarril; e amplió la red telegráfica; se abrieron
nuevos mercados a productos mexicanos aumentaron las exportaciones de 12 a
50 millones se establecieron 34 bancos; se afimó la moneda; progresaron la
prensa y las editoriales; se creó un inmenso prestigio internacional. Hizo
concesiones al capital extranjero, cosa natural en un país empobrecido por
las constantes revueltas. Su pecado fue la reeleción. Su mano fuerte hizo
progresar a México. La historia no ha dado su fallo definitivo.
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